Alcohol y cáncer: La conexión que nadie te cuenta entre ellos
El alcohol es la droga más normalizada del mundo. Nos dicen
que una copita es sana, que es algo que hacen los adultos, que debes hacerlo tú
también. Pero ¿sabías que cada vez que bebes, aunque sea “solo un poco”
estás dañando tu cuerpo de forma irreversible?, aumentando tu riesgo de
cáncer y enfermedades hepáticas, además de que no existe una cantidad
"segura".
Esto ciencia pura y dura, sin intereses de la industria de
por medio y sin dejarnos llevar por lo que dice la sociedad. Vamos a destapar
lo que realmente pasa cuando bebes.
El mito más grande de todos
Además, se ha encontrado que estos “beneficios” son debido a
las propiedades del zumo de uva que se usa en el vino, es decir, que
perfectamente podrías obtener estos beneficios simplemente tomando el zumo de uva
sin alcohol, lo que quiere decir que el alcohol NO ES BUENO en ningún sentido
para la salud.
En resumen: No existe un nivel de consumo de alcohol
que sea "saludable" o "recomendable" para tu
cuerpo. Cero siempre es lo mejor.
Lo que realmente le haces a tu cuerpo
1. Es carcinógeno de clase 1 (sí, como el tabaco y el asbesto)
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer
(IARC) de la OMS lo tiene clarísimo: El alcohol es un carcinógeno de Grupo
1, el nivel más alto de certeza. No es un quizá ni un depende sino que es causante
directo de cáncer.
¿Qué tipos de cáncer? Boca, garganta, esófago, hígado,
colon, mama (en mujeres) y estómago.
¿Cómo sucede esto? Es bastante simple y al mismo tiempo
aterrador, cuando tu cuerpo procesa el alcohol (que es etanol), lo
convierte en acetaldehído, una sustancia tóxica que daña el ADN de
tus células e impide que lo reparen. Células con ADN dañado = riesgo mucho más
alto de que se vuelvan cancerosas (con la radiación solar pasa lo mismo, esta destruye
el ADN y por ello también es causante directo de cáncer).
2. Daño neurológico a corto y largo plazo
El alcohol es un depresor del sistema nervioso. No te
"activa", te adormece. Por eso, en el momento pierdes coordinación,
juicio y memoria a corto plazo (la famosa amnesia del alcohol).
Además mata neuronas de forma permanente y afecta la
comunicación entre ellas, por ello es normal conocer a una persona alcohólica
que no puede hablar de manera clara, o que se tambalea al caminar aunque no
esté borracho en ese momento. Recordemos que después de los 25 años no vuelves
a producir neuronas de una forma tan acelerada, sino que es mucho más pausada
su producción. Y aunque creas que beber un poco no tiene este efecto, SÍ, sí lo
tiene, cada gota de alcohol mata a las neuronas de tu cerebro.
También, el consumo regular, aunque sea
moderado, reduce el volumen de tu cerebro y afecta áreas responsables
de la memoria (hipocampo) y el razonamiento. Siendo esto un daño acumulativo.
3. Tu Hígado
Tu hígado trabaja de sobremanera para desintoxicar el veneno (etanol) que has ingerido. Con el tiempo, este estrés constante causa:
- Hígado Graso: Acumulación de grasa dentro del hígado.
- Hepatitis Alcohólica: Inflamación y daño causada directamente por el alcohol.
- Cirrosis: El tejido sano se convierte en cicatriz, irreversible. Es una sentencia a cambiar tu estilo de vida de forma permanente.
4. El impacto en tu salud mental
El alcohol es un depresor. Puede darte una sensación
fugaz de desinhibición, pero a nivel químico desequilibra
neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.
Como consecuencia esto puede desencadenar ansiedad y
depresión o empeorarlas. Muchos usan el alcohol para "calmar la
ansiedad" sin darse cuenta de que es precisamente lo que la está
alimentando, siendo un ciclo sin fin.
¿Por Qué Lo Seguimos Haciendo?
Entendiendo la ciencia, la pregunta es obvia: ¿Por
qué está tan normalizado?, tanto entre jóvenes, como en los adultos, como
en los mayores; en películas, en series o en televisión; en libros, en
videojuegos o en cualquier medio de entretenimiento; el alcohol es algo que la
sociedad te enseña que todo el mundo hace, y que “está bien”.
De hecho, es todo lo contrario, si decides no beber recibes
una presión social brutal: "¿Por qué no bebes?", "Solo es
una", "No seas aburrido". Beber es el pasaporte social por
defecto. NO BEBER requiere más explicaciones que beber. Inclusive muchas
personas lo toman como un ritual de transición, donde se ve como un símbolo de
“volverte adulto”
El alcohol recibe un marketing implacable: La
publicidad asocia el alcohol con diversión, éxito, amistad, sofisticación y
deporte. Nunca lo verás asociado a un hospital o a una quimioterapia.
¿Por qué eliminar o reducir su consumo?
Al hacer esto no pierdes nada. Todo lo contrario:
· - Ganas Dinero: Es carísimo. Haz la
cuenta de lo que gastas en bebidas alcohólicas, o cuando sales con tus amigos y
se toman unas copas.
· - Ganas Salud: Cada trago que evitas es un
boleto menos para ganar la lotería del cáncer.
· - Ganas Tiempo y Energía: Sin resacas, tus fines de semana tienen 48 horas útiles. Tu productividad, tu entrenamiento y tu estado de ánimo se disparan.
- Ganas Conexión Real: Descubres que puedes bailar, reír, coquetear y conversar profundamente sin necesidad de un vaso de alcohol en la mano, descubres que todas estas vivencias se sienten mucho más reales, sin amnesias. La diversión pasa a ser genuina y no química.
Consejos sobre cómo puedes hacer el cambio
Lo mejor es rodearte de personas que hayan tomado
esta decisión también, o simplemente realizar actividades donde el alcohol no
sea el protagonista. Existen muchas personas así y van en aumento.
Habla con tus amigos cercanos y cuéntales tu decisión, ellos
pueden ayudarte a salir de situaciones incómodas, o simplemente apoyarte
cuando otras personas estén intentando presionarte.
También puedes tener pensado y preparado lo que puedes
decir: “No bebo porque me sienta mal y vomito", "Me lo prohibió mi
doctor", "No tengo ganas hoy". No puedes huir para siempre con
solo excusas, deberás decir que ya no tomas en algún momento, pero estas
respuestas pueden ayudarte a salir rápido de situaciones incómodas.
Conclusión
Beber alcohol no es un juego, un lujo inofensivo o un simple
hábito social. Es la elección consciente de consumir una sustancia tóxica,
adictiva y cancerígena, disfrazada de celebración.
Tienes toda la información ahora en tus manos. La próxima
vez que alguien te ofrezca una bebida, recuerda lo que realmente estás
sosteniendo en la mano: no es algo inocuo, no es algo que debería
ser normalizado, es una decisión con consecuencias reales para tu cuerpo, el
único que tienes y tendrás, y TÚ vas a vivir esas consecuencias.






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